Este proyecto de diseño interior está inspirado en la naturaleza y la frescura que los tonos verdes pueden aportar a un ambiente rústico. Cada espacio ha sido cuidadosamente diseñado para lograr una atmósfera de equilibrio y serenidad, utilizando una paleta de verdes suaves y profundos que invitan al descanso y la relajación.
La luz natural es protagonista, destacando los contrastes sutiles entre el verde y los neutros suaves, como el blanco y el beige, que complementan la paleta sin restar protagonismo. Las plantas de interior juegan un papel clave, acentuando la sensación de bienestar y creando una conexión visual entre el interior y el exterior.
El diseño apuesta por una decoración minimalista y funcional, con piezas cuidadosamente seleccionadas que dialogan entre sí. La combinación de texturas naturales refuerza el carácter acogedor del espacio.






